Eficiencia Energética

En Argentina la demanda energética crecerá casi un 90% en los próximos 15 años y para ello se construirán o refaccionarán unas 22 centrales que emitirán más de un 70% de gases de efecto de invernadero. Pero existen otras soluciones con un menor impacto. La eficiencia energética es una alternativa posible, sostienen organizaciones ambientalistas…

 

(Suplemento ECO/Diciembre de 2007) Los integrantes del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), reunidos en Valencia (España), fueron categóricos: millones de personas de todo el mundo sufrirán hambre, escasez de agua, enfermedades e inmigraciones por causa de desastres naturales relacionados con el aumento de las temperaturas globales del planeta.

Los dos mil científicos ya no denuncian, como hace unos años, la relación entre el uso desmesurado del petróleo, el gas y el carbón, con el aumento de la temperatura. Confirmada la responsabilidad del hombre en el calentamiento global, ahora están empeñados en delinear políticas de acción concreta para reducir las emisiones de Gases de Efecto de Invernadero (GEI) y en reclamar acciones concretas a los gobiernos, las empresas y a la sociedad.

Los últimos informes dan cuenta de que las emisiones de GEI suben desde 1945 y, sobre todo, desde el 2004. Y los pronósticos estiman que, de no aplicar políticas correctivas, la tendencia seguirá hasta un 50% más en el 2025.

 

Otro país es posible

Con un presente preocupante por los efectos del calentamiento global y con un futuro amenazante si no se toman acciones urgentes, la Fundación Vida Silvestre Argentina (FVSA), conjuntamente con el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés) y el Grupo CAPSA, proponen implementar una serie de medidas para reducir la demanda de energía a partir de políticas de “eficiencia energética”.

Del total de gases que provocan el calentamiento global en el mundo, el 77% pertenece al dióxido de carbono (CO2). Cuando se queman los combustibles fósiles (gas, petróleo y carbón), se libera a la atmósfera este gas y hace subir la temperatura media global de la Tierra. De ese total, un 25% se libera cuando se genera electricidad y calor (gas).

Frente a la crisis energética en Argentina, los gobiernos solo se preocupan en aumentar la oferta.

Con un escenario de demanda energética de más de un 87% hasta el 2020, si se aplican una serie de medidas de eficiencia, el consumo disminuiría entre un 18 y un 30% en el mismo período.

 

Comenzar por casa

El estudio “Escenarios energéticos para la Argentina (2006-2020) con políticas de eficiencia”, señala la necesidad de disminuir la demanda a partir de medidas de ahorro y uso eficiente de la energía. “De esta manera no solo se mitiga la emisión de GEI, sino que a la vez se preservan los recursos no renovables y se estructura una economía más eficiente a partir de la provisión de los servicios energéticos a menor costo para todos los sectores”.

El trabajo (también titulado “Reducir emisiones ahorrando energía”), desarrolla una estrategia integral que involucra al sector comercial, público, industrial y residencial (los hogares).

Según los autores se puede ahorrar significativamente la oferta eléctrica, reducir hasta un 48% las emisiones de CO2 y evitar la construcción de entre 5 y 8 centrales termoeléctricas en los próximos años.

Estiman que nuestro país tendrá un crecimiento de la demanda energética de hasta un 87% para el año 2020. Utilizando como indicadores el PBI, el crecimiento poblacional, el contexto internacional, entre otros, se construyó un escenario de referencia y los pronósticos no son muy alentadores. Entre el período 2006 y 2020 la demanda pasará de 103 TWh/año a 193 TWh/año, casi un 90% más que la actual. Para abastecer ese aumento será necesario multiplicar la oferta. Tomando la tendencia del momento, se construirían y/o ampliarían unas 22 centrales eléctricas (posiblemente 12 termoeléctricas, una central nuclear y el montaje o finalización de 9 emprendimientos hidroeléctricos).

Con esta tendencia y, si todas las centrales funcionan y no hay apagones, Argentina habrá arrojado a la atmósfera un 73% más de emisiones de CO2 en el 2020, algo así como 50.560 Gg de CO2.

 

Quiénes consumen

Si la producción de electricidad y calor ocasiona el 24,6% de las emisiones de GEI a nivel mundial (el resto se reparte entre el cambio en el uso de la tierra, transporte, agricultura, industria y otros), cualquier medida que reduzca la generación mitiga los impactos ambientales y sociales.

La eficiencia energética es una de las medidas más efectivas en el corto y mediano plazo, afirman los autores del estudio. Por ejemplo, cambiar las “lámparas incandescentes” por las “de bajo consumo”, reduce a una cuarta parte la energía necesaria para obtener la misma cantidad de luz.

Las viviendas en Argentina (sector residencial) utilizan el 28,3% del total de energía eléctrica que se genera. De ese total, el uso más frecuente es para la iluminación, le sigue la conservación de alimentos (heladeras y freezers), los aires acondicionados y los lavarropas.

Si se aplican estas propuestas se puede reducir considerablemente el consumo “sin sacrificio alguno”, con el uso de “tecnologías disponibles en el mercado” y con un “menor gasto a lo largo de la vida útil del equipo”. Por ejemplo, a partir de la aplicación de las etiquetas de eficiencia en los electrodomésticos, “es posible ahorrar en heladeras y freezers entre un 23 y un 62% del consumo previsto para el 2020”.

Con la iluminación pasa algo similar. Planificando la demanda, capacitando a los arquitectos para un aprovechamiento de las variables para un uso racional de la iluminación y desplegando campañas de financiación a tecnologías limpias, se puede ahorrar hasta un 46% de la energía para el año 2020.

 

Privado y público

El sector industrial consume casi el 45% de la electricidad en Argentina y las proyecciones estiman que en el 2020 alcanzará un 50% del total. El informe dice que, si se aplican todas las medidas de eficiencia, se puede ahorrar entre un 11 y un 14,3% del total en el 2020.

Con los edificios públicos y privados ocurre algo parecido. En el año 2003 este sector consumió casi un 20% de la generación eléctrica. Para el 2020 crecerá un 134% esa demanda hasta alcanzar los 33.184 GWh. Invirtiendo en tecnologías eficientes (en sistemas de iluminación, aires acondicionados, en criterios arquitectónicos «ecológicos», compras centralizadas de equipos aptos, etc.) y aplicando medidas apropiadas, el Sector Comercial y Público pueden ahorrar entre un 27 y un 50% del consumo total en el año 2020.

“Si se suman todos los ahorros, se alcanza una disminución del consumo del orden de los 35 a 59 TWh/año que representa, respectivamente, entre un 18 y un 30% de la oferta eléctrica en el 2020”, dice el informe de la FVSA.

La reducción de la demanda se convierte en una reducción de la oferta eléctrica. “Es decir, una menor necesidad de incorporar nuevas centrales eléctricas al sistema”.

La propuesta permite, además de ahorrar energía, reducir las emisiones de GEI y hasta beneficios económicos. De aplicarse todas las políticas de uso eficiente, se evitaría entre un 29 y un 48% de las emisiones. Además, por menor demanda, se puede suplir la construcción de nuevas centrales que, hasta el 2020, puede significar unos 2.400 millones de dólares menos.

“Al hacer uso eficiente de la energía cuidamos el ambiente, protegemos los recursos no renovables, favorecemos que los servicios energéticos se brinden a un menor costo, y cuidamos nuestro bolsillo”, dicen los autores de esta propuesta de ahorro y eficiencia energética.

 

Texto. Pablo DAtri
Ilust.: Bibi González