Internet y contaminación

Los miles de millones de mensajes de textos, de whatsapp, twitters, las horas “navegando” por la red de redes, o subiendo fotos a YouTube o “buscando” en Google, todo consume energía y contamina la atmósfera. Se calcula que el 1,5 % de la energía mundial se utiliza para “estar conectados”. Aun cuando es una industria que se reconvierte hacia las energías renovables, en la actualidad es responsable del 2% de las emisiones de CO2, el gas que ocasiona el calentamiento global. 

 

Estamos en la era de las comunicaciones y todos vivimos “conectados”. La vida pasa por internet, por el celular, por face, twitter y whatsapp.

Millones están ahora, en este instante, “en línea”. En el mundo, más de 30.000 millones de mensajes de WhatsApp se envían por día; cada segundo circulan 193.000 mensajes de textos y 500 millones de tuits por día…

Según la agencia “We Are Social”, de los más de 7 mil millones de habitantes del planeta, 3.010 millones tienen acceso a internet y 2.078 millones usan regularmente las redes sociales. Además, 3.649 millones utilizan un teléfono móvil y 1.685 millones de personas acceden a las redes sociales a través de estos.

 

Los costos de estar conectados

Conectados (o desconectados, según quién observa), estar “enchufados”, esa es la regla del hombre moderno. Sin embargo pocos imaginan que tanta conexión tiene sus costos económicos y también ambientales.

Internet consume más del 1,5 % de toda la electricidad mundial. Son unos 30 millones de vatios y equivalen a la producción de 30 centrales nucleares promedio. Hablando en dinero, el gasto anual que representa estar en línea supera los 8.500 millones de dólares.

Ya en el 2010 algunos informes señalaban que el consumo energético de la industria informática generaba importantes emisiones de gases de efecto de invernadero. Grupos de investigadores de la Universidad de Harvard y Bristol calculaban que cada búsqueda en Google genera entre 5 y 10 gramos de CO2 (dióxido de carbono, el principal gas que ocasiona el cambio climático).

Navegar por internet genera su impacto en el ambiente, concluyen los especialistas. Explican que una parte importante se origina en la electricidad que consumen millones de notebooks, tablets, pc de escritorios, smartphones, etc. Otra parte se utiliza en el sistema de red. Y, por último, los servidores y centros de datos.

Servidores

La información que circula por la red de redes se concentra en “la nube”. “Los centros de datos (“la nube”) son las fábricas de la era de la información del siglo 21, constituidas por miles de ordenadores que almacenan y gestionan nuestra creciente recopilación de datos para su consumo de forma inmediata. Estos centros de datos, muchos de los cuáles pueden verse desde el espacio, consumen una cantidad tremenda de electricidad; algunos, el equivalente de casi 180.000 hogares”, dice Greenpeace Internacional.

En el informe “¿Qué tan limpio están tus datos” (también conocido como “¿Cuán Limpia es tu nube?”, “How clean is your data”, en inglés) la organización denuncia que muchas empresas que integran esta industria se abastecen con energías sucias: “En vez de trasladar el carácter innovador, propio del sector de las tecnologías de la información, a su proceso de elección y adoptar fuentes limpias de electricidad, muchas compañías de IT están simplemente optando por asociar sus modernas fábricas de información a algunas de las fuentes de electricidad más sucias y, por lo tanto, a algunos de los proveedores de energía más sucios del planeta”, dicen.

Y es aquí, en los centros de almacenamiento, donde el consumo de energía se va por las nubes. Inmensos servidores que ocupan miles de metros cuadrados requieren estar enchufados las 24 horas del día y los 365 días del año. “Si las compañías de IT continúan utilizando fuentes de energía sucias para hacer funcionar la nube, la nube en sí misma tendrá un significativo impacto negativo sobre nuestro medio ambiente y nuestras comunidades”, señala Greenpeace.

Por suerte existen algunos indicios interesantes. Algunas empresas comienzan a adaptarse a los nuevos tiempos “verdes”.

Presión

Desde hace un par de años Greenpeace y otras organizaciones presionan para que grandes empresas alimenten su creciente flota de “datacentros” utilizando fuentes limpias. “Los resultados son alentadores”, reconocen los ambientalistas.

En el informe 2015 “¿Cuán limpia es tu nube?” se señala la reconversión tecnológica de estas industrias. Este año, por ejemplo, se evaluó la cadena de suministro eléctrico de 14 empresas de IT en más de 80 centros de datos. “Significativamente, muchas compañías de IT (Internet y Telefonía) están reconociendo que su influencia y poder de mercado les da la oportunidad y la responsabilidad de demandar inversiones en energías limpias y las condiciones políticas que conduzcan a las empresas de suministro eléctrico y a los dirigentes del gobierno a llevar a cabo mejores elecciones en materia energética”, dicen los ambientalistas.

Si bien el acceso a Internet y a las nuevas tecnologías de la comunicación permite un uso eficiente de la energía al requerir menos papel, menos combustible para obtener información (horarios de viajes, pedidos de mercaderías, etc.), el crecimiento del fenómeno llamó la atención de especialistas y del mundo ambiental. “Internet es vital para reducir las concentraciones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) en la atmósfera, pero paradójicamente contribuye a aumentarlas”, opina Jafaar Elmirghani, de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Leeds, Reino Unido.

Cuando un navegante “cliquea” en Google buscando información, consume 0,003 kWh de energía y genera 0,2 gramos de CO2. Y son muchos los clics que se hacen, se calculan en más de mil millones por día. El tema es que esa sola acción libera unas 7.000 toneladas de Gases de Efecto de Invernadero (GEI) a la atmósfera.

Los 1.500 millones de usuarios de Facebook suben casi 300 millones de fotos por día… por eso la factura eléctrica de la empresa es de más de 75 millones de de vatios de consumo. Lo mismo sucede con YouTube, que ya cuenta con más de 1.000 millones de usuarios que “suben” unas 300 horas de video por minuto. El problema es que 10 minutos de video generan 1 gramo de CO2.

La preocupación no es menor. Los últimos informes dan cuenta de que la industria de las compañías de IT son responsables del 2% de las emisiones globales de CO2. Y el termómetro de la Tierra sigue subiendo.

Informe: Pablo D’Atri
Ilust.: Bibi González

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