James Lovelock

«Estamos como en la calma previa antes de la Segunda Guerra Mundial». Así describe el científico británico James Lovelock la situación humana en vísperas de un masivo cambio climático.
“Espero que cuando se desate el primer gran desastre climático nos unamos como si estuvieran invadiendo nuestro país”, afirmó el científico británico James Lovelock en esta entrevista exclusiva con Tierramérica.
Lovelock (químico, médico y biofísico) es el padre de la Teoría Gaia (nombre propuesto por el escritor William Golding, por Gea, diosa griega de la Tierra). La teoría describe al planeta como un organismo vivo, un complejo sistema auto-regulador que tiende al equilibrio, en el que todos los componentes de la biosfera y la atmósfera interactúan para regular y sostener la vida.
Según el científico, la Tierra ya franqueó el punto de inflexión climática y “está pasando a un estado más cálido en respuesta a los cambios que hemos provocado al transformar buena parte de la superficie del planeta y agregar dióxido de carbono a la atmósfera”.
Los bosques que cubrían la tierra “eran una parte importante del sistema regulador de la vida planetaria”. Según su teoría, se producirá, en término de 20 años, un cambio repentino hacia un nuevo clima que puede ser, en promedio, 5 o 6 grados más elevado que el actual.
Ante la interrogativa de cómo será ese clima, Lovelock respondió: “Las zonas tropicales y subtropicales serán demasiado calientes y secas para cultivar alimentos o mantener la vida humana. La gente se verá obligada a emigrar hacia los polos, a lugares como Canadá. Para fines del siglo habrá menos de 1.000 millones de personas. Ojalá no dejemos de ser civilizados, y aquellos que vivan en el Norte acojan a una cantidad inimaginable de refugiados climáticos”.
Revisando alternativas
Según sus estudios, el futuro se vuelve mucho más nefasto que las peores proyecciones del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC). Los modelos computacionales de este grupo, en su opinión, no dan cuenta de la respuesta de la biosfera al aumento de la temperatura por el calentamiento global. Tampoco incluyen la respuesta de los bosques o de los océanos a la mayor concentración de dióxido de carbono. Todavía no pueden modelar la autorregulación de la Tierra. Las observaciones detectan que el aumento del nivel del mar ha sido mucho mayor y que el derretimiento del Ártico está ocurriendo a más velocidad de lo que la mayoría cree.
Por lo tanto, para Lovelock, los seres humanos necesitamos adaptarnos para sobrevivir en este nuevo planeta más caliente. Y el primer paso es “dejar de creer ciegamente en que todo lo que tenemos que hacer es reducir nuestra huella de carbono. Debemos comenzar los preparativos para adaptarnos a lo que vendrá. Deberíamos proteger todos los bosques que quedan, retornar buena parte de las tierras cultivables a su estado natural, utilizar los océanos para capturar carbono y obtener nuestros alimentos a partir de alguna forma de biosíntesis”, afirmó.
Según sus estudios, muchas de las alternativas verdes, como la energía eólica, no tienen más que valor simbólico. El planeta no alcanza a soportar la huella total de carbono de casi 7.000 millones de personas y sus emisiones no pueden reducirse drásticamente. “Después de Estados Unidos, Alemania es líder mundial en energía eólica y sus emisiones de carbono no han dejado de aumentar”.
Para el químico, la energía nuclear es la única fuente práctica y baja en carbono, es más segura, y sus desechos son más sencillos de aislar.
Resaltó además la importancia de algunos recursos de la geoingeniería, como la inyección de aerosoles de sulfuro en la estratósfera para reflejar parte del calor del sol hacia el espacio a fin de enfriar el planeta. “Son mecanismos que permitirían ganar tiempo, aunque no solucionar el problema”, dijo.
“Es como la calma previa a la Segunda Guerra Mundial en Gran Bretaña, que viví cuando era joven. Nadie hizo nada hasta que las bombas empezaron a caer. Para la mayoría, el cambio climático es algo teórico. Espero que cuando se desate el primer gran desastre, nos unamos como si estuvieran invadiendo nuestro país». (Tierramérica)