Lindas y resistentes

INTA presentó tres variedades autóctonas de plantas. Además de sus brillantes y llamativos colores, estos ejemplares tienen resistencia a la escasez de agua.
El Instituto de Floricultura del INTA –Buenos Aires presentó las tres primeras variedades obtenidas de plantas recolectadas de ambientes naturales y del género glandularia. Se trata de: Extrema Roja INTA, Natali Rosa INTA y Alba INTA, todas se caracterizan por sus colores brillantes y llamativos, floración constante y resistencia a largos períodos de escases hídrica.
Paula Bologna, bióloga y especialista en mejoramiento genético del instituto, señaló que “es la primera vez que se presentan y se inscriben flores del género glandularia. Se trata de plantas autóctonas colectadas de ambientes naturales”.

Rústicas y de fácil adaptabilidad, los nuevos cultivares presentan varios aspectos positivos: son ideales para borduras o canteros, requieren poco cuidado y tienen bajo requerimiento hídrico.
Las tres variedades se caracterizan por su diversidad de colores. “Extrema Roja INTA, tiene flores grandes de color rojo y anaranjado y es de porte rastrero. En cambio, Natalí Rosa INTA tiene flores rosa y, como florece todo el año, es ideal para canteros y macetas. Su porte se encuentra en un intermedio entre erecto y rastrero. Asimismo, la variedad Alba INTA es blanco inmaculado, tiene porte erecto y es para canteros y borduras”, explicó la especialista del INTA.

De acuerdo con Bologna, el desarrollo de las nuevas variedades tiene dos objetivos fundamentales: “por un lado el rol estético dentro del mercado de flores, aquí las variedades deben renovarse constantemente; y por otro, en la productividad, debido a que son especies nativas de la zona y por tanto de menor dificultad para que crezcan y se desarrollen”.
Las glandularias tienen una amplia distribución geográfica de Norte a Sur, florecen durante todo el año y en primavera pueden tener de dos a tres ciclos de floración. En la naturaleza, las plantas de porte rastrero pueden medir 50 centímetros de ancho y, las de porte erecto, hasta 40 centímetros de alto.
Desde la Raiz
Elena Jerez, de INTA Famaillá investiga la adaptación de las variedades ornamentales obtenidas a partir de germoplasma nativo.
“El proceso de propagación se inicia con la obtención de una ramita o estaca de la planta madre y se la coloca en bandejas albeoladas con sustrato y hormonas de enraizamiento, se las mantiene en invernáculos que tienen un sistema de niebla que le brinda humedad (MIST)”, explicó Jeréz y agregó: “Esto hace que la planta no transpire mucho y emita raíces”.
Luego de un mes, “los plantines se pasan a una maseta chica, se las trasplanta para que arme sus raíces. Allí, se hace la primera poda de formación, lo que provoca la estimulación de las yemas para que saquen ramas. Esto se realiza en el invierno”, indicó la técnica del INTA Famaillá.