Cáscaras de papa

El nuevo esquema de recolección y compostaje de residuos orgánicos de Nueva York está concebido para ser obligatorio y reducir drásticamente la basura y lo que se gasta en ella.

El alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, anunció que el Departamento de Saneamiento de la ciudad comenzó a recolectar desechos orgánicos en comunidades piloto de toda Nueva York, y planifica ampliar drásticamente la cantidad de hogares participantes en los próximos dos años.

El objetivo final es que para 2016 sea obligatorio que todos los hogares recolecten sus residuos orgánicos para aprovecharlos como compost, un fertilizante que se obtiene por descomposición, o como fuente de energía limpia.

La iniciativa es parte del plan de Bloomberg de reducir en un 75 por ciento la basura urbana que va a vertederos para 2030 y abatir las emisiones de gases de efecto invernadero de la ciudad, a las que los residuos contribuyen con alrededor de tres por ciento.

De momento, Nueva York se deshace de buena parte de su basura sólida, más de 14 millones de toneladas anuales, en vertederos ubicados en otros estados, como Pennsylvania, Carolina del Sur y Ohio, pagando 86 dólares por tonelada, sin incluir los costos de transporte.

Si los residentes de las casi tres millones de unidades habitacionales de la ciudad separan la materia orgánica del resto de la basura, la alcaldía espera reducir en 1,2 millones de toneladas los residuos de los rellenos sanitarios. Esta medida podría permitir un ahorro de hasta 100 millones de dólares al año, poco menos de un tercio del dinero que se gasta para recolectar y eliminar los desechos domiciliarios, según el Departamento de Saneamiento. (IPS)