Continúan detenidos

Los 30 activistas de Greenpeace que fueron detenidos el jueves 19 mientras protestaban contra la exploración petrolera en el Ártico continúan detenidos.

Luego de que el barco Arctic Sunrise fuera anclado en una bahía cerca de la ciudad de Murmansk los activistas descendieron y fueron trasladados en dos micros hacia el edificio del Investigative Committee de Rusia.
El Consulado Argentino en Moscú ha demandado información al Gobierno ruso acerca de la situación de los activistas detenidos.

Al mismo tiempo, la Cancillería argentina, a través de la Dirección de Argentinos en el Exterior, ha estado en contacto desde un primer momento con directivos de Greenpeace en Argentina y Rusia, y con los familiares de los dos argentinos detenidos. Hasta el momento no se han presentado cargos.

«La seguridad de los activistas sigue siendo nuestra prioridad. No han hecho nada para merecer este nivel de agresión, nuestros reclamos han sido siempre totalmente pacíficos. En nuestra última conversación telefónica con el barco, quedó claro que la tripulación mantiene su espíritu intacto y sabe que cuentan con el apoyo de miles de personas que están con ellos para oponerse a los peligros de la extracción de petróleo en el Ártico.”, declaró Mauro Fernández, de Greenpeace en Argentina.

Camila Speziale, la argentina de 21 años detenida por la Guardia Costera rusa, es estudiante de fotografía y voluntaria de Greenpeace desde hace 4 años. Ella había participado en actividades de escalada y resistencia en la Ciudad y en el interior del país, para reclamar contra la minería, por la sanción de una ley de residuos electrónicos y otras causas de la organización ambientalista. El otro argentino detenido es Hernán Perez, de la oficina de Greenpeace Internacional.

«La verdadera amenaza para el Ártico ruso no viene de la tripulación del Arctic Sunrise , sino de Gazprom, socia de Shell y una de las compañías petroleras que está poniendo en riesgo el Artico y el clima del planeta», finalizó Fernández.

La campaña Salvá el Ártico, lanzada por Greenpeace hace más de un año, ya cuenta con la adhesión de 4 millones de personas a nivel global que exigen que la zona deshabitada alrededor del Polo Norte sea declarada área protegida por las Naciones Unidas y que se prohíba la actividad petrolera y la pesca industrial que ponen en peligro esta región.