EE.UU. el primero

Estados Unidos es el primer país que firma y ratifica la convención para controlar la emisión de mercurio. El director ejecutivo del PNUMA, Achim Steiner, afirmó que implica un paso importante hacia la pronta entrada en vigor de ese acuerdo internacional.

Conocida como la “Convención de Minamata sobre el Mercurio”, lleva ese nombre porque fue en ese sitio donde miles de personas resultaron envenenadas a causa de desechos de mercurio vertidos en las aguas por una compañía química japonesa durante su proceso industrial en la mitad del siglo pasado.

Convenio de Minamata

El Convenio de Minamata prevé controles y reducciones en una amplia gama de productos, procesos e industrias en los que se utiliza mercurio o que lo liberan o emiten. El tratado también se ocupa de la extracción directa de mercurio, la exportación e importación del metal y el almacenamiento del mercurio de desecho en condiciones de seguridad.

Se propone fortalecer los esfuerzos internacionales para reducir las emisiones y el derrame de ese metal pesado. Básicamente establece que los gobiernos acuerdan prohibir la producción, importación y exportación de una variedad de productos que contienen mercurio antes de 2020.

Cuenta con la rúbrica de 93 países, pero se necesita la ratificación de por lo menos cincuenta países para que entre en vigor. Estados Unidos es, has ahora, el primero y el único en ratificarlo.

Estudio

El impacto del mercurio en el sistema nervioso del ser humano incluye daños en la tiroides y las funciones del hígado, irritabilidad, temblores, alteraciones en la visión, pérdida de memoria y problemas cardiovasculares. En casos extremos conduce a la muerte.

Un estudio del PNUMA dice que una gran parte de la exposición humana al mercurio se produce a través del consumo de pescado contaminado, de modo que los medios acuáticos inciden directamente en la salud humana.

En los últimos cien años, las emisiones antropógenas han hecho que se duplique la cantidad de mercurio en los primeros cien metros de profundidad de los océanos del planeta. Las concentraciones en aguas profundas han aumentado hasta un 25 %.

Según los cálculos, los suelos retenían 260 toneladas de mercurio que ahora se liberan en los ríos y lagos.