OCO-2

La NASA tiene en el espacio la primera nave espacial dedicada al estudio del dióxido de carbono en la atmósfera. “OCO-2”, como se la llama, estará destinada a localizar fuentes y lugares de almacenamiento de dióxido de carbono en la Tierra.

Desde el mes de julio, cuando el Observatorio Orbital 2 del Carbono (Orbiting Carbon Observatory-2 u OCO-2, en idioma inglés) despegó desde la Base Vandenberg de la Fuerza Aérea, ubicada en California (EE.UU.), la nave comenzó su misión que durará unos dos años como mínimo.

“El cambio climático es el desafío de nuestra generación”, expresó el administrador de la NASA, Charles Bolden. “Con OCO-2 y nuestra flota de satélites, la NASA está absolutamente preparada para aceptar el desafío de documentar y entender estos cambios; y lo hará prediciendo las ramificaciones y compartiendo información sobre dichos cambios para el beneficio de la sociedad”.


OCO-2

OCO-2 llevará a un nivel superior los estudios que dirigirá la NASA relacionados con el dióxido de carbono y con el ciclo global del carbono. La misión producirá la imagen más detallada con la que se cuenta hasta la actualidad de las fuentes naturales de dióxido de carbono, así como también de sus “sumideros” (los sitios sobre la superficie de la Tierra por los que sale el dióxido de carbono de la atmósfera). El observatorio estudiará cómo se distribuyen estas fuentes y estos sumideros alrededor del mundo y cómo cambian con el transcurso del tiempo.

“La desafiante misión es oportuna e importante”, dijo Michael Freilich, quien es el director de la División de Ciencias de la Tierra (Earth Science Division, en idioma inglés), la cual pertenece al Directorio de Misiones Científicas de la NASA, en Washington. “OCO-2 realizará mediciones absolutamente precisas de las concentraciones de dióxido de carbono atmosférico cerca de la superficie de la Tierra, lo que sentará las bases para poder tomar decisiones políticas informadas sobre cómo adaptarse y disminuir el futuro cambio climático”.

“En la actualidad, los científicos no saben exactamente dónde y cómo los océanos y las plantas de la Tierra han absorbido más de la mitad del dióxido de carbono que las actividades de los seres humanos han emitido hacia nuestra atmósfera desde el inicio de la era industrial”, señaló David Crisp, quien dirige el equipo científico de OCO-2, en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (Jet Propulsion Laboratory o JPL, por su sigla en idioma inglés), de la NASA, ubicado en Pasadena, California. “Por ello, no podemos predecir con exactitud cómo se desenvolverán estos procesos bajo la forma de un cambio climático”. Para que la sociedad maneje mejor los niveles de dióxido de carbono en nuestra atmósfera, necesitamos poder medir los procesos naturales de las fuentes y de los sumideros”.

Mediciones

El observatorio tomará muestras uniformemente de la atmósfera ubicada por encima del suelo y del agua de la Tierra y todos los días tomará más de 100.000 mediciones individuales y precisas del dióxido de carbono que yace por encima de todo el hemisferio de la Tierra iluminado por la luz del Sol. Los científicos usarán estos datos en modelos creados por computadora con el fin de generar mapas de la emisión y de la absorción de dióxido de carbono en la superficie de la Tierra a escalas comparables en tamaño con el estado de Colorado. Estos mapas a escala regional proporcionarán nuevas herramientas para localizar e identificar fuentes y sumideros de dióxido de carbono.

Asimismo, OCO-2 medirá un fenómeno denominado fluorescencia inducida por el Sol, el cual es un indicador del crecimiento y de la salud de las plantas. A medida que las plantas realizan la fotosíntesis y absorben dióxido de carbono, producen fluorescencia y emanan una pequeña cantidad de luz que es invisible a simple vista. Como una mayor fotosíntesis se traduce en una mayor fluorescencia, los datos sobre la fluorescencia proporcionados por OCO-2 ayudarán a esclarecer un poco más el tema de la absorción de dióxido de carbono por parte de las plantas. (Fuente y foto: Nasa)