Agenda Ambiental

La seriedad de las políticas de gobierno tiene que ver con no manejarse exclusivamente con las sensaciones.

Si se hace una encuesta en la ciudad sobre los problemas ambientales se menciona como primer problema los residuos. El arbolado urbano, los perros, los minibasurales y los ruidos seguirían en la lista.
Si se profundiza, se comprobará que el orden de las prioridades cambia cuando se entrecruzan informaciones con conflictos.
Si se pregunta a los vecinos de la ciudad de Santa Rosa (La Pampa, Patagonia Argentina) cuál fue y es problema de servicios (que es “ambiental”) que más padeció en los últimos años, el AGUA es, seguro, el más problemático.
Lo ilógico es que en los últimos años se implementaron políticas ambientales municipales que trabajaron sobre “problemas ambientales” no comprobados.
Uno tiene que ver con una sensación, con un complejo de consumo y el otro con la afectación de un servicio básico.
El desafío para quienes estamos preocupados por los problemas ambientales es que, cuando se arma una agenda, se prioricen los problemas urgentes e importantes.
De otra manera vamos a terminar armando campañas para salvar el oso panda en la otra punta del planeta.