Monitoreo

Instalan «cámaras trampa» para monitorear del yaguareté. Se busca planificar y desarrollar acciones de conservación de este felino en la región de las Yungas.
La Administración de Parques Nacionales, con la colaboración de Wild Conservation Research Unit, colocó en el Parque Nacional Baritú y su zona de influencia 100 cámaras trampa para estimar la población de yaguaretés que habitan el área protegida y su entorno, en el sector norte de las Yungas de Argentina.
El proyecto, que se enmarca en el Plan de Conservación del Yaguareté en la ecorregión de las Yungas, consiste en la instalación de 100 cámaras trampa a lo largo de una grilla cuyas cuadrículas tienen 5 km de lado, cubriendo una superficie de aproximadamente 2.000 km2.
Las cámaras trampa se instalaron en estaciones fijas, y registrarán fotográficamente de manera automática, a todo animal que atraviese su línea de visión. Las fotografías se irán almacenando en una tarjeta de memoria, permitiendo posteriormente analizar la información contenida.
En el caso del yaguareté, las fotografías que se obtengan permitirán una identificación individual de los ejemplares que habitan el área, ya que el patrón de manchas que exhibe su pelaje es único, lo que permite diferenciarlos entre sí.
Como valor agregado al estudio, se registrarán otras especies que habitan este remoto sector limítrofe con Bolivia, generando información acerca de la importancia que reviste el Parque Nacional Baritú en la conservación de la biodiversidad de las Yungas.
Cuatro equipos de trabajo integrados por tres técnicos y un baqueano cada uno, colocaron los dispositivos a lo largo de la grilla, en una extensa área selvática de topografía montañosa y bajo condiciones meteorológicas rigurosas. Las cámaras trampas se mantendrán activas durante dos meses, al cabo de los cuales serán retiradas para analizar en gabinete la información obtenida.
La información suministrada resultará de particular importancia para planificar y desarrollar acciones de conservación del Monumento Natural Yaguareté en la región de las Yungas, ecorregión que alberga actualmente la mayor población de la especie en Argentina y por ende, sobre la que recae gran parte de la responsabilidad en la supervivencia de este emblemático felino.