Nativas que curan

Cinco plantas nativas podrían servir para combatir el cáncer, según una investigación de la UNCuyo.

Un grupo de investigadores de la UNCuyo descubrió que cinco especies de plantas nativas de Mendoza podrían utilizarse para combatir el cáncer: pájaro bobo (Tessaria absinthioides), chañar (Geoffroea decorticans), retortuño (Prosopis strombulifera), aguaribay (Schinus molle) y jarilla (Larrea divaricata). El estudio comenzó en 2011 y los resultados son preliminares.

Las pruebas del efecto de compuestos derivados de estas especies no se han realizado en humanos ni animales, pero las conclusiones fueron auspiciosas, según explicaron los científicos.

La investigación, que se encuentra en la etapa preliminar, es financiada por la Secretaría de Ciencia, Técnica y Posgrado de la UNCuyo y promete ser “reveladora” según los investigadores.

“Solamente se han estudiado en modelos de líneas celulares en cultivo. Existe el propósito de comenzar los estudios de toxicidad sobre modelos animales, se están tramitando las autorizaciones legales correspondientes y los fondos necesarios para su desarrollo”, según especificaron doctores Carlos Gamarra Luques y María Belén Hapon, referentes del equipo de científicos que intervienen en el estudio.

El objetivo de este trabajo es profundizar, describir y comparar las acciones antiproliferativas (aquellas que impiden dividirse y seguir creciendo a las células) sobre líneas celulares de cáncer humano, de los compuestos químicos contenidos en los extractos acuosos de las especies mencionadas.

El proceso
En pruebas realizadas en laboratorio, los científicos obtuvieron extractos químicos de las hojas de jarilla, chañar, retortuño, pájaro bobo y aguaribay. Aplicados a células “in vitro” descubrieron que impedían a la célula dividirse. Al no poder hacerlo –es una función vital para la célula–, esta tiene mecanismos que determinan su propia muerte.

Eso podría ser aplicado puntualmente a las cancerígenas, deteniendo así su multiplicación.
Este estudio “puede ser muy significativo, ya que si se lograra evitar que las células cancerosas proliferaran, sería algún tipo de blanco terapéutico, de terapia positiva”, explicó Gamarra Luques.

El científico aseguró que los investigadores están “muy contentos” con los resultados obtenidos, pero no pierden de vista que el estudio recién empieza: “No es posible determinar las etapas o el tiempo faltante para concluirlo y mucho menos la relevancia de los resultados obtenidos por el avance del proyecto. Los resultados actuales son concretos, estimulantes e interesantes desde una perspectiva regional; no obstante, siguen siendo preliminares”.