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Andrés Carrasco

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Fue Presidente del CONICET entre 2000 y 2001. Era especialista en embriología molecular, pero sus últimos años los dedicó a estudiar los efectos del glifosato, denunció el accionar de las empresas de agroquímicos y lamentó no haber comenzado antes a investigar la temática.

El pasado viernes, 9 de mayo, en horas de la noche falleció el científico argentino Andrés Carrasco. Su carrera como investigador comenzó en 1990 cuando ingresó al CONICET, a partir de ese día se desempeñó en el Instituto de Biología Celular y Neurociencia “Profesor E. De Robertis”. También fue subsecretario de Innovación Científica y Tecnológica del Ministerio de Defensa de la Nación, en el año 2000 asumió la Presidencia del CONICET, lugar que ocupó hasta 2001.

En el año 2009 denunció los “efectos letales” del glifosato en una nota publicada en Página 12, medio que algunos años después se negaría a replicar un nuevo artículo de Carrasco. “No descubrí nada nuevo. Digo lo mismo que las familias que son fumigadas, sólo que lo confirmé en un laboratorio”, decía Carrasco en una nota publicada por el sitio lavaca.org.

En la misma nota, él mismo revela cómo fue que decidió hacer públicos los descubrimientos alcanzados sobre los efectos del glifosato. Estaba en el sur, pescando, solo, disfrutando la belleza de esa postal natural, sabía que lo que había comprobado era esencial y sintió que el perfecto silencio que lo rodeaba era un grito inmenso. “Hacé algo”.

Su compromiso con las familias víctimas del glifosato le dejó como saldo una suma de enemigos, fue desacreditado como científico, amenazado anónimamente y hasta patoteado en su laboratorio. “Creen que pueden ensuciar fácilmente treinta años de carrera. Son hipócritas, cipayos de las corporaciones, pero tienen miedo. Saben que no pueden tapar el sol con la mano. Hay pruebas científicas y, sobre todo, hay centenares de pueblos que son la prueba viva de la emergencia sanitaria”, seguía diciendo Carrasco.

Decidido a defender su investigación, renunció a su lugar en el Ministerio de Defensa de la Nación. Continuó militando contra el glifosato y se convirtió en un referente para las asambleas y organizaciones, a las cuales les brindaba un importante espacio en su programa “Silencio Cómplice” que salía por FM La Tribu.

El periodista Darío Aranda recuerda al investigador, y relata que en sus últimos años Carrasco “decidió alejarse del establishment científico que vive encerrado en laboratorios (…)”. Continúa diciendo que “optó por otro camino: cuestionar un modelo de corporaciones y gobiernos y decidió caminar junto a campesinos, madres fumigadas, pueblos en lucha”.

“Nos queda, entonces, saldar con él una enorme deuda: la de decirle gracias”, concluye Aranda en la nota publicada por el sitio web de la Cooperativa de Trabajo La Vaca.

Link para leer la nota completa: http://www.lavaca.org/notas/andres-carrasco-cientifico-y-militante-gracias/