Nutritivos «Jets»

Investigadores del CONICET estudian bandas marinas de corrientes intensas que favorecen el crecimiento del fitoplancton y benefician las condiciones de vida de las especies.
La Corriente de Malvinas es una corriente de agua que recorre el talud continental patagónico a lo largo de unos 1800 kilómetros, desde el pasaje de Drake (que separa América del Sur de la Antártida), hasta aproximadamente la latitud de Mar del Plata.
Un grupo de investigadores del Conicet estudian las distintas bandas marinas de corrientes intensas subpolares que se producen en la llamada Corriente de Malvinas, la cual atraviesa casi todo el Mar Argentino. Dichas estructuras de aguas frías permiten el crecimiento del fitoplancton, base importante de la cadena alimenticia marítima.
Se trata de una inyección permanente de frías aguas subpolares que se organiza en lo que se conoce como jets, estructuras que se mueven a mayor velocidad que las aguas circundantes.
“Los jets son aguas frías y ricas en nutrientes que están disueltos en el agua y son necesarios para el crecimiento del fitoplancton, la base de la cadena alimentaria marina”, explica Alberto Piola, investigador principal del CONICET en el Servicio de Hidrografía Naval.
La investigación de Piola y colaboradores, publicada en la revista científica Journal of Geophysical Research en mayo de este año, sugiere que el flujo persistente de las aguas frías a lo largo del talud (con profundidades entre los 200 y cuatro mil metros) y sus diferencias de altura promueve la surgencia, es decir el afloramiento a la superficie de aguas profundas ricas en nutrientes.
Así, según el investigador, con la llegada de aguas frías a las latitudes subtropicales, la Corriente genera permanentemente condiciones ambientales y oceanográficas únicas en el Hemisferio Sur: se produce la combinación de una alta disponibilidad de nutrientes, característico de las regiones subpolares, con la alta disponibilidad de luz, típica en regiones subtropicales.
Esta nueva investigación arroja luz sobre la conformación de la CM, donde se describe por primera vez que está formada por dos núcleos principales o jets. «Las velocidades en el agua no son impresionantes, pero lo que se conoce en términos oceánicos como el transporte de la corriente alcanza los 50 millones de metros cúbicos por segundo mientras que, comparativamente, las aguas del río Amazonas llegan a unos 100 mil», comentó Piola.
A medida que la corriente se acerca al fondo del mar va disminuyendo su velocidad y la aumenta cuando su recorrido es próximo a la superficie.
A partir de estas observaciones, junto con evidencia sísmica y geológica reciente, se pudo deducir que las variaciones en la Corriente de Malvinas jugaron un rol esencial en la configuración de los sedimentos del lecho en el talud oeste de la cuenca Argentina.