Potencia eólica

El gobierno uruguayo impulsó una política energética dirigida a que en 2015 el 50% de su matriz esté integrada por energías renovables.
En 2005 Uruguay experimentó una de las crisis energéticas más intensas de su historia. En dicha época Argentina decidió cortar la mitad del suministro de gas natural, lo cual generó diversas problemáticas al país, ya que junto a un periodo récord de sequía tuvo una carencia de excedentes eléctricos.
Producto de las extensas negociaciones que emprendieron los uruguayos con los argentinos y la decisión de construir una central de respaldo térmico, el Gobierno comenzó a elaborar nuevos lineamientos de su política de energía cuya meta está orientada a que en 2015 la mitad de la matriz energética nacional provenga de fuentes renovables.
Los resultados de estas medidas hoy están rindiendo sus frutos. De hecho, tanto la Organización Latinoamericana de Energía como la Agencia Internacional de Energías Renovables han señalado que Uruguay está experimentando una verdadera revaluación energética, fase que le permitirá no solo reducir la salida de divisas, bajar los costos de generación y reducir su volatilidad, sino también convertirse en un país exportador de energía eólica.
Los desafíos de la presencia eólica
¿Un sistema eléctrico puede contar con una alta presencia eólica? Esa es una de las interrogantes que poseen diversos actores del sector ya que en la actualidad no existe experiencia a nivel internacional, y en términos concretos, Dinamarca es el país que cuenta con mayor participación de esta energía en la matriz, con un 25%.
En entrevista para Revista Electricidad, el gerente de la Empresa Eléctrica del Estado Uruguayo Oscar Ferreño afirma que Uruguay puede realizar ese desafío “porque tiene una buena capacidad hidroeléctrica instalada. Esta fuente de energía, considerando a la eólica como una demanda negativa, podrá despachar la diferencia”.
Además, Ferreño afirma que cuando la oferta de generación eólica sea mayor, dicha energía puede ser almacenada en sistemas de bombeos.
“Frente a dicha alternativa, pensamos que la energía del viento puede ser acompañada con el sistema de bombeo, y en ese caso la regla se puede desarrollar de la siguiente manera: ‘un sistema eléctrico puede llevar tanta potencia eólica como hidráulica haya sido instalada, si dentro de esta existe un porcentaje significativo de la diferencia de la potencia eólica y la potencia mínima en forma de centrales de bombeo. Con esos valores, con esa deuda, es fácil alcanzar valores superiores al 50% o 55% de penetración de energía eólica en un sistema”, concluye el ejecutivo.